El verano cambia muchas cosas.
También la manera en la que disfrutamos de la gastronomía.
Cuando las temperaturas suben, apetecen elaboraciones más frescas, bebidas frías, productos de temporada y formatos que permitan comer de una manera cómoda y ligera. Y cuando hablamos de un evento, hay además otro factor importante: todo tiene que funcionar bien a pesar del calor.
Un catering para una reunión de empresa, una presentación, un congreso o un evento corporativo de verano no consiste simplemente en cambiar algunos platos del menú.
Hay que pensar en el conjunto de la experiencia.
Productos frescos y de temporada
Durante los meses de verano tenemos a nuestra disposición algunos de los productos más interesantes del año: Tomate, melón, sandía, cerezas, melocotón, pepino, calabacín, diferentes hierbas aromáticas… Son ingredientes que permiten crear propuestas frescas, coloridas y ligeras, muy diferentes de las que buscamos durante los meses más fríos.
Además, trabajar con productos de temporada permite que la propia gastronomía transmita una sensación de verano.
Un vasito de gazpacho bien frío, una ensalada ligera, fruta fresca preparada en formatos individuales o elaboraciones con verduras de temporada pueden resultar mucho más apetecibles en una jornada calurosa que propuestas más pesadas.
La temporada también puede formar parte de la experiencia gastronómica.
La temperatura también importa
En un evento de verano, la temperatura de los alimentos y las bebidas deja de ser un detalle para convertirse en una cuestión fundamental.
No es lo mismo servir un aperitivo en un espacio climatizado que hacerlo en una terraza, un jardín o un espacio exterior.
Hay elaboraciones que necesitan mantenerse refrigeradas y otras que pueden perder textura o calidad si permanecen demasiado tiempo expuestas al calor.
Por eso, además de pensar qué se va a servir, hay que pensar cómo se va a conservar, cuándo se va a montar y durante cuánto tiempo estará disponible.
La planificación y la logística son parte del catering, aunque el invitado nunca llegue a verlas.
Bebidas que acompañen al momento
Si hay algo que cobra especial protagonismo en verano son las bebidas.
Agua fría, zumos, café, infusiones y refrescos pueden formar parte de cualquier catering, pero los meses de calor también permiten introducir alternativas diferentes: Smoothies, bebidas naturales, cold brew o kombucha son algunas opciones que pueden aportar variedad y hacer que un coffee break o un aperitivo resulten más especiales.
Y, por supuesto, la presentación también cuenta.
Una bebida bien presentada, fría y disponible en el momento adecuado puede cambiar completamente la percepción de una pausa.
Formatos ligeros y fáciles de disfrutar
En muchos eventos corporativos de verano los asistentes están de pie, se desplazan entre diferentes espacios o tienen poco tiempo para comer.
Por eso, el formato adquiere tanta importancia como la propia elaboración.
Pequeñas porciones, vasitos, brochetas, bocados individuales o propuestas que puedan consumirse fácilmente de pie permiten que la gastronomía acompañe al evento sin convertirse en un obstáculo.
El objetivo no es servir menos.
Es hacer que comer resulte cómodo dentro del ritmo del evento.
El equilibrio entre frescura y variedad
Que sea verano no significa que todo tenga que ser frío.
Un buen menú puede combinar diferentes temperaturas, texturas y tipos de elaboración para conseguir una propuesta equilibrada.
Por ejemplo, en un aperitivo podemos combinar producto fresco con elaboraciones templadas, pequeños bocados salados con fruta o propuestas más ligeras con otras algo más contundentes.
La clave está en que el conjunto resulte apetecible y adecuado para el momento.
Porque una propuesta de verano no tiene por qué ser únicamente ligera: tiene que estar pensada para que apetezca.
Y después está la presentación
El verano también ofrece muchas posibilidades desde el punto de vista visual: Colores vivos, fruta, producto fresco, vajilla ligera, elementos naturales…
La gastronomía puede contribuir a crear una estética determinada y formar parte de la ambientación del evento.
Y esto adquiere todavía más importancia en los eventos corporativos, donde cada elemento comunica algo sobre la empresa que los organiza.
Un coffee break, un lunch o un aperitivo no son solamente comida colocada sobre una mesa.
También son una parte del espacio.
Un catering de verano también necesita planificación
Cuando organizamos un evento durante los meses de calor, hay algunas preguntas que conviene hacerse antes de definir la propuesta:
¿El evento será interior o exterior?
¿A qué hora se celebrará?
¿Cuánto tiempo estarán expuestos los alimentos?
¿Habrá sombra y refrigeración suficiente?
¿Qué tipo de bebidas encajan con el momento?
Son decisiones que pueden parecer pequeñas, pero que tienen un impacto directo en la experiencia final.
Porque el catering empieza mucho antes de que llegue el primer invitado.